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Jackie Nava, símbolo de la mujer que se hace a sí misma.

Desde los pasillos del Tecnológico de Tijuana hasta las luces de un ring repleto, Jackie Nava ha tejido una vida donde la estética convive con la resistencia Madre, entrenadora, exdiputada y conferencista.

Tijuana 23 Agosto de 2025.- Jacqueline Nava Mouett no nació para complacer etiquetas, sino para desafiarlas.

Entró al cuadrilátero cuando el boxeo femenino apenas era nota al pie, y salió convertida en referente; resistió con los puños, con la cabeza, y con algo más firme que el acero…la voluntad.

Arquitecta de su cuerpo, del esfuerzo y de sus propios silencios, ha trepado muros y recorrido senderos para que otras mujeres pudieran caminar con los brazos en alto.

Sin más, ella es madre, hija, esposa. Ha sido boxeadora, diputada, arquitecta, fan de la obra de Le Corbusier y de la música de Michael Bublé.

Excampeona mundial de peso gallo femenino de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en 2005, Jacky también obtuvo el título femenino supergallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en 2005 y 2015, además del título de peso supergallo de la AMB entre 2012 y 2015.

Hoy es autora en proceso, conferencista internacional y empresaria, tras abrir su propio gimnasio, donde entrenan más de 30 boxeadores amateurs, forjando títulos y construyendo identidades.

Por eso, a sus 45 años, su vida podría definirse como una sinfonía de contradicciones armoniosas, de esas que no se ven todos los días. No porque resulten raras, sino porque muy pocas logran convivir sin romperse.

Con Jackie lo disímbolo no choca, se proyecta. Y lo que deja a su paso no es sólo una huella,  sino un precedente, donde conviven la cadencia de los jabs con las letras de Alberto Cortez que le llega al alma, y el trazo limpio de una línea estructural con la ferocidad de un nocaut.

Porque en su historia -que conocemos al platicar- entendemos que las batallas no se ganan nada más con fuerza. Nos explica que se diseñan, se construyen y se respiran.

LA VIDA ES BELLA

Jackie está casada con Mario Mendoza, su compañero de vida y pilar emocional.

Juntos son padres de Frida y Valentina, quienes la acompañan a donde pueden, como testigos del legado que su madre construye día a día.

A través del encuentro entre CAMPESTRE y Jackie,  quien llega con sus dos hijas, confiesa que el boxeo, para ella, “era como salir a bailar”, señalando que era lo que imaginaba para evitar sentirse nerviosa ante la multitud.

Entonces, la imagen se queda flotando en el aire como una escena de “La vida es bella”, de Roberto Benigni (una de sus películas favoritas), entre una coreografía de coraje, dulzura y supervivencia.

Pero no nos equivoquemos. Aunque le apodan la “Princesa Azteca”, no lleva corona convencional, sino vendas, guantes y cicatrices invisibles que el esfuerzo ha tatuado en su alma.

ENTRE PLANOS, GUANTES Y CICATRICES

“Hay una grieta en todo, y así es como entra la luz”, escribió alguna vez Leonard Cohen.

Jackie hecho de esa grieta un espacio donde se cuela la disciplina, el carácter y la luz que emana de quienes han luchado desde la sombra.

No eligió el camino fácil. Tampoco buscó los reflectores. Afirma que desde pequeña se impuso un estándar alto, como si supiera que la vida le exigiría más de lo habitual.

“Me exigí mucho en todo, en el boxeo, en la escuela, cuando estudié. Siempre quise dar lo mejor. Eso me lo enseñaron mis padres”.

LA TRINCHERA DE LOS LIBROS

Jackie no quería ser sólo una campeona, quería ser una mujer con futuro. Con estructura, con acervo cultural, que inciden en la región. Y así, llegó a la decisión de estudiar Arquitectura.

“Fue una de las decisiones más difíciles y valiosas de mi vida. Estudiaba, entrenaba y trabajaba al mismo tiempo. Había días en los que el cuerpo ya no me daba. Pero lo hice porque necesitaba tener una base más allá del boxeo. Me ayudó a no marearme con el éxito”.

El estudio del arte, de los trazos, de lo abstracto, la llevó a ser una admiradora de Le Corbusier por su limpieza funcional y de Frank Gehry por su audacia visual.

Se tituló por promedio, mientras sus maestros le decían que sería una gran arquitecta. Y lo fue, aunque no construyó edificios… construyó una ética.

Hoy, le gustaría estudiar docencia, actualizarse en Historia de la Arquitectura, y poder cursar una carrera referente a la Nutrición.

EL MIEDO COMO MOTOR

Luego de explicar que aprendió a no negar el miedo, sino a utilizarlo. Hoy lo comparte en conferencias donde no sólo habla de boxeo, sino de cómo enfrentarse a lo que más nos paraliza.

Su conferencia “Nocaut: el poder de tu miedo” está certificada internacionalmente, y se ha convertido en un mensaje para jóvenes, emprendedores, madres, estudiantes.

“El miedo nunca se va, pero puedes hacerte amiga de él. Eso intento enseñar, que el miedo no es tu enemigo, es tu guía”.

MÁS ALLÁ DEL RING

En 2015, su paso por la política fue un nuevo tipo de combate. Como diputada por Rosarito y parte de Tijuana, aprendió a escuchar, a pedir el voto, a enfrentar límites presupuestales y burocráticos.

Fue diputada federal por el Partido Acción Nacional (PAN) en la LXIII Legislatura del Congreso de la Unión, donde participó activamente como secretaria de la Comisión de Deporte de la Cámara de Diputados, así como integrante de las comisiones de Derechos de la Niñez, Juventud y Turismo.

“Llegan peticiones que te rompen el corazón, y no siempre tienes cómo ayudarlas. Pero también es una manera de empujar causas que de otra forma no tendrían voz”.

Como resultado, desde esa trinchera, trabajó por el deporte, por las oportunidades. Por abrir puertas. Una vez más.

Luego de su paso por la política y su retiro del boxeo profesional, Jacky decidió que era momento de dedicarse completamente a su faceta como empresaria, junto a su esposo.

Así nació “Jackie Nava Gym”, un espacio donde actualmente entrenan más de 30 boxeadores amateurs y ocho profesionales.

El gimnasio se ha convertido en semillero de talento en desarrollo, apoyando especialmente a niñas, niños y jóvenes con buenas calificaciones que desean practicar boxeo y forjar disciplina dentro y fuera del ring.

Al mismo tiempo, prepara un documental sobre su historia, pero no sólo la suya, la de todas las mujeres tijuanenses, las de frontera, las que resisten y construyen sin reflectores.

Además, es posible verla y escucharla compartiendo su experiencia y conocimientos como comentarista de boxeo, junto a Eduardo Camarena y Marco Antonio Barrera.

Y como si no bastara, está escribiendo un libro. “Me recomendaron no decidir el nombre hasta el final. Habla de mis caídas, de las decisiones difíciles, de todo lo que aprendí peleando dentro y fuera del ring”.

EL VERDADERO NOCAUT

Al final, la de  Jackie no es únicamente la historia de una campeona mundial.

Es la de una mujer que decidió construir su destino sin renunciar a sus raíces. Que supo retirarse a tiempo de ciertas batallas para poder pelear otras más importantes.

Que aprendió a bailar con el miedo, y a leer la vida con paciencia.

Sus palabras, mientras conversa y se toca los nudillos, nos recuerdan que el verdadero liderazgo se encarna.

Por eso,  Jackie una advertencia. Una advertencia de que las mujeres ya no piden espacio, sino que lo toman.

En esa acción de tomar, quizás el golpe más certero que ha dado no fue sobre el ring, sino en el imaginario colectivo, al demostrar que se puede ser madre y gladiadora.

Y que una casa, como una carrera, una identidad, y una vida,  sólo se sostiene si se construye con amor, y estructura.

Así que si alguien aún cree que Jackie Nava es únicamente una boxeadora, que lo intente, que suba al ring, cargue dos hijas, un país que no perdona, intente emprender un negocio, trabaje en medios de comunicación, escriba un libro y mantenga la dignidad sin pedirle permiso a nadie.

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